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jueves, 22 de junio de 2017

El banquete.




Hay veces que la belleza te lleva al deleite y al disfrute, pero esa misma imagen de belleza natural te hace reflexionar sobre la sociedad en la que vivimos. ¿En qué nivel estamos de tolerancia? Admitimos como normal lo que es anormal, es decir, el uso y abuso que hacen nuestros próceres políticos sin control ni rendición de cuentas. Que todo un Ministro de Hacienda venga a decir, off de record, que muchos integrantes del Psoe se han beneficiado de la amnistía fiscal que él mismo ha propiciado, es cuanto menos denunciable y reprobable. El secreto y la confidencialidad se aplica solo a quien ellos mismos estiman que no debemos saber sus identidades.
Dice Montesquieu en "Del espíritu de las leyes": "...¿Qué es la libertad? Es cierto que en las democracias parece que el pueblo hace lo que quiere; pero la libertad política no consiste en hacer lo que uno quiera. En un Estado, es decir, en una sociedad en la que hay leyes, la libertad sólo puede consistir en poder hacer lo que se debe querer  no en estar obligado a hacer lo que no se debe querer. ..La libertad es el derecho de hacer todo lo que las leyes permiten, de modo que si un ciudadano pudiera hacer lo que las leyes prohíben, ya no habría libertad, pues los demás tendrían igualmente esta facultad...".

Eso mismo me pregunto yo ¿Qué es la libertad? Porque a la luz de las últimas noticias sobre la imnistía y la polémica suscitada por la STC, podemos comprobar que mi libertad está siendo vulnerada en beneficio de unos cuantos privilegiados que el Gobierno de Mariano Rajoy ha dictaminado que puede acogerse a tal beneficio fiscal. La Ley me obliga a declarar ante el Mº de Hacienda los ingresos e incrementos de capital anuales y no tengo escapatoria, ninguno ciudadano que tenga una nómina, la tiene, estamos atrapados en la red de Montoro, pero hay "peces" grandes que hacen lo que las leyes prohíben y con ello se "comen" mi libertad. ¡País! (que diría Forges)



1 comentario:

  1. La cosa tendría una fácil solución: eliminar los impuestos, por disminución del gasto público, como en Irlanda. Conformarse solo con lo que ya nos trincan en las nóminas, para Sanidad, Educación y pensiones. El resto: rotondas, mobiliario urbano, fondos iti, edusi, profea, y sueldos de las señorías... ¡a tomar viento! Y mayor eficacia a la hora de trincar a los puyolones y a los messis, que podrían hacerlo si quisieran, unos y otros.

    Por lo demás, "el libre albedrío no existe", que dijo Schopenhauer.

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