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jueves, 14 de abril de 2016

Aire puro y pan de pueblo...

Dílar, con Serra Nevada al fondo (Granada)

Llevo unos días, quizá meses, en los que me supera leer los diarios digitales. Me sorprendo ante una página relacionada con política y al minuto estoy volando sobre cualquier lugar ajeno a tal disciplina. He preguntado entre mis conocidos y les ocurre lo mismo. El hastío, ante las perspectivas post-electorales o post-pactos, han conseguido llevarnos a la total y absoluta saturación. ¿Será eso lo que pretenden nuestros políticos?. Nos creemos autónomos, libres e independientes, pero ante el panorama patrio me parece que ninguna de éstas tres calificaciones se nos puede aplicar directamente. La autonomía personal es tal desde en el mismo momento en que nos consideramos dueños de nuestras decisiones, independientemente del resultado que éstas puedan provocar. La libertad se puede entender desde varias ópticas, la fundamental es la que nos sitúa en un plano de igualdad a la hora de satisfacer nuestras necesidades básicas sin ser presos de ningún tipo de agente externo. La independencia, como a los Jueces se les exige, nos viene dada desde el momento en que nuestras decisiones políticas no están contaminadas y podemos votar a cualquier opción política sin tener que explicar, preguntar o justificar la acción...
De vez en cuando es bueno salir al campo, oxigenarse, no pensar más que en el paisaje, entre almendros y con riachuelos transparentes..., después del paseo, descubro una maravillosa y pequeñita panadería que vende pan ecológico, menudas tostadas me estoy comiendo..
 

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