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martes, 11 de marzo de 2014

Un día cualquiera.




Media vida, mal vivida.
Dos vidas, incompletas.
Tres vidas, enfrentadas...
Pareciera un galimatías, pero no lo es. Ni el bien ni el mal son perennes o eternos. Vienen, van, se instalan un tiempo, nos hacen sufrir o alegrar y se marchan hasta la próxima vez. El sujeto padece los envites externos, se adapta tan bien a ellos que la razón se le escapa. Dos listados, doce nombres, horas fijadas, vidas prestadas al albur de un semejante togado que estimará o no si tus pretensiones valen un cuarto de libra. Lástima de la deshumanización que observo en una mañana fría previa a la primavera. Tanta belleza fuera y tanta miseria dentro.

1 comentario:

  1. A estas alturas de la película, lo único que tengo claro es que "todo es mentira".

    Cordiales saludos.

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