k

k

lunes, 31 de marzo de 2014

Decadencia.

 


Por los jardines, a los que da acceso la vieja puerta, hace siglos paseaba un rey muy poderoso. Ahora se puede observar el deterioro y la dejadez; la misma que sufre nuestra "querida" España. La modernidad, un espejismo que sufrimos en el 78, parece que sólo fue eso y mientras no acabemos con las viejas glorias, los elefantes pesados, que aspiran a eternizarse en sus aposentos, no pasaremos páginas. Hay que quemar velas sin complejos, sin complacencias. Más pragmatismo y menos dogmatismo político.

No hay comentarios:

Publicar un comentario