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domingo, 22 de diciembre de 2013

La ilusión perdida.

 


Necesitamos ver la luz al final del túnel y salir de tanta encrucijada vital y social. Es primordial dar preferencia a la resolución de todos los problemas que acucian a los más desfavorecidos. La sanidad, el trabajo, la vivienda, etc., Hay que continuar con las reformas, por supuesto, pero no en el sentido que exigen los poderes económicos supranacionales. El sistema político español está agotado, los cambios sufridos por la sociedad en los últimos treinta y cinco años no tienen cobertura legal efectiva en la "ley de leyes" y el desarrollo legislativo, que se suponía vendría tras la aprobación de la CE, no ha dado los frutos esperados. Se ha legislado a golpe de ideología, cada gobierno en el poder ha adaptado el sistema normativo a sus necesidades más inmediatas y con una especie de manto protector que le dotaba de inmunidad ante los graves errores cometidos. Si analizamos a grosso modo quienes son los culpables de tanto despropósito coincidiremos casi al cien por cien: los bancos, los políticos, etc...pero ¿Qué parte de culpa podemos o estamos dispuestos a asumir como ciudadanos? Yo sé la que me corresponde, lo tengo claro y por eso, en su día, "castigué" de forma individual a quienes pensaba lo merecían. No me gusta hablar en términos de culpa/castigo ya que me trasladan al extremo en el que desenvuelve la moral religiosa, pero hay veces en que hay que expresarse de forma tal que los influenciados por la doctrina católica, apostólica y romana te entiendan. Los que defienden a capa y espada que el actual gobierno hace lo que hace porque no le quedan más opciones ¿En qué piensan? ¿Acaso no vivimos todos en el mismo país limitador de tantos derechos fundamentales?.
Me gustaría volver a recobrar la ilusión por algo tan importante, para la vida en sociedad, como es la POLÍTICA (si, escribo la palabra en mayúsculas porque, queramos o no, la política es algo fundamental)...

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