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domingo, 6 de octubre de 2013

El Ministerio de los dineros

El caso es que oír al Ministro de la voz atiplada y cara de payaso triste ( ¡premio para el que acierte el nombre!) me pone de muy mala leche, porque no me dirán que no tiene su miga que te digan que allá por el 2015 empezarán a bajar (selectivamente) los impuestos y resulta que mientras tanto tenemos que pagar, repagar y requetepagar hasta por unas pastillas que te ha prescrito un médico especialista y que sólo dispensan en la farmacia de un gran hospital ¿Acaso cualquier ciudadano tiene acceso a la llave del botiquín y se sirve como si estuviese en un súper? Aún doy gracias por vivir en Andalucía, nuestra sanidad, con todos sus defectos, es de las mejorcitas y si tienes un cáncer o una enfermedad que requiere de un tratamiento costoso no tienes que desembolsar una cantidad extra que, por cierto, ni se sabe quién será el encargado de recaudarla ¿Van a poner cajeros en los hospitales? Menuda chapuza nacional.
La otra noche, después de mucho tiempo, volví a ver el programa de TVE sobre debate político y me encuentro con un niñato de presentador y la invitada estrella, con cara de Barbie operada y labios como morcillas, la Secretaria de Estado de Hacienda. Parecía una de las invitadas que van a programas del coure, sus poses y sus facciones decían tanto como puede comunicar el Boss del Ministerio más importante de las carteras ministeriales. La capacidad para no decir nada y parecer que has desmenuzado la Ley de Presupuestos del próximo año es digna de tener en cuenta. Un periodista le hizo una pregunta y la tal señora le miraba como si estuviese en la barra de un bar y quisiera ligar con él...¡Así está el país!
Un payaso triste y sarcástico como Ministro  y una Barbie como Secretaria de Estado (Pincha y verás a qué me refiero). Mucho me temo que nuestros impuestos no sólo no van a bajar sino que nos esperan tiempos difíciles, pero  eso sí con una sonrisa y la cara de picarón del Ministros las penas son menos penas ¿O no?...

1 comentario:

  1. Eso depende (lo de ser menos penas, digo.). A mí, esta gentuza no es que me ponga de mala leche, es que tienen la curiosa virtud de despertar en mí una gran agresividad. Por lo demás, me da la impresión de que para hacer carrera en la política es necesaria esa capacidad de subvertir y prostituir el lenguaje para nada decir pareciendo que se dice todo. Eso y la absoluta carencia de vergüenza, claro.

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