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miércoles, 28 de agosto de 2013

La rentrée...

 
 


 
 
 
 
 


 
 

Desconecto todos los aparatos eléctricos. Riego, por última vez, las plantas y cierro todas las ventanas. La casa queda solitaria, clausurada a cal y canto. Me llevo un par de libros, algo de ropa informal y la cámara de fotos. La intención que tengo es la de no hacer nada. Leí que un escritor famoso decía que cuando viajas y vuelves algo en ti ha cambiado (más o menos era así) ¿Habré cambiado algo? No lo sé, aún, pero lo que si es una realidad contrastada es que nada más salir ya he dejado atrás lo cotidiano (vid. noticias, política, familia, trabajo, ect...). Pareciera que tengo un chip instalado que se desconecta en el justo momento de partir y se vuelve a encender cuando me levanto el día de la vuelta. Sin móvil, sin televisión, sin internet y sin periódicos. Un día vi a un señor que leía El País y me dieron ganas de pedírselo, pero me contuve. Lo bueno es que te olvidas por un tiempo de la cotidianidad y lo malo es que cuando regresas estás totalmente outside. Ni Bárcenas, ni Rajoy y sus silencios, ni la dimisión de Griñán, ni la matanza de Siria. Quiero abstraerme, concentrarme en la lectura, pero mis pensamientos se sobreponen incontrolados, van pidiendo paso y no dejan reposar lo vivido hasta el momento. La historia de los lugares que visito me hace reflexionar sobre el puesto que ocupo en el mundo y me asusto al ver que soy un granito de arena blanca o negra (según preferencias). Por mucho que creamos que somos importantes es una pura entelequia y, como individuos, pasaremos a la historia como un número, sólo quedarán los edificios, las calles, los monumentos,...Conecto la televisión y veo el primer anuncio que ofrece productos para la "vuelta al cole"...¡Bienvenidos a la realidad!.
 

1 comentario:

  1. Como veo que has estado por mi tierra -no es presunción- seguro que algo habrás cambiado en cuanto a bañarte en una luz muy diferente a la granaína. A mí me pasa al revés, pero creo que nos beneficiamos de ambas.

    Y sí, la palabra rentrée ya de por sí da miedo pronunciarla. Yo suelo decir que el único mes que existe es Agosto; y el resto del año es un impasse molesto y contraproducente, salvo para Hacienda.

    Espero que te lo hayas pasado bien y no te haya tocado mucho levante. Un cordial saludo.

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