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martes, 4 de junio de 2013

¿Té o café?

 
 
 
1.- Seguridad económica.
2.- Igualdad de oportunidades.
3.- Justicia igual para todos.
 
 
Leo un libro, sentada en un café, mientras espero a que llegue para lanzarle un "dardo" cargado con las palabras que había leído durante la espera. Me las he anotado en una moleskine para que no se me olviden. Cuando llega debatimos sobre todo y es incapaz de darme una razón lógica de las posturas que adopta el partido en el poder, incompatibles con los postulados que le expongo. Me cabreo porque sé que a determinadas personas se las puede tratar bien, regular o mal. A ésta lo mejor es obviarla u olvidarla. Defiende la libertad de mercado a capa y espada. Niega que todos tengamos derecho a una oportunidad vital idéntica y cree que la justicia es un poder al servicio del "poder". Pago la ronda de café/té y me voy a dar un largo paseo.
 

 
 
 
 

 


3 comentarios:

  1. Ya sabes que yo, café. (No me convencieron aquellas explicaciones sobre los beneficios del té que nos dieron aquellos dos vendedores de té, el de la Catedral y el de la tienducha esa cercana al ayuntamiento).

    Sobre la (inexistente) discusión, me recuerda vagamente a "Ese oscuro objeto del deseo", de Buñuel. En Alemania es usual una técnica de refutación, a la que llaman "la porra hitleriana", consistente en zanjar la cuestión, aduciendo a la dualidad del dictador nazi que, siendo keynesiano, vegano, de la liga anti-tabaco, anti-"libegal trinca-impuestos" y pro autopistas (también anticatólico, porque decía que Jesús era el mejor representante de los judíos y, en una última fase había que exterminar a todos los cristianos), resulta que sus acciones eran completamente opuestas a la prédica que encandiló a todo un pueblo adorador de Beethoven. Por tanto, ante un bloqueo dialéctico de alguien, solo cabe acusarlo de hitleriano, aunque sea con la boquita pequeña. Y así nos conformamos.

    Salud y buena primavera de tiempo revuelto.

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  2. Camarada ¿Quién fue más malo: Hitler o Mussolini?.
    Salud y buenos días primaverales...jeje

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    Respuestas
    1. Stalin, querida mía, siempre Stalin.


      (No quiero ser descortés con tu pregunta, así que te respondo no por lo fácil: parece que fue Hitler quien copió la uniformidad de Mussolini).

      Un beso, si me admites la licencia.

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