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lunes, 6 de mayo de 2013

El fantasma de Rajoy



Rajoy se presenta, por fin, ante los medios y mi primera impresión es de asombro. Parece que le han puesto unos esparadrapos invisibles en la parte superior externa de las cejas. La finalidad: mantenerle los ojos abiertos para que no se produzcan los tics que le caracterizan; como buen mentiroso ha de tomar precauciones dado que los españoles ya no pasamos por alto ni un sólo detalle. A grosso modo lo que dice me suena a chino mandarín y, como no he estudiado esa lengua, me parece más de lo mismo, así es que no sé a qué viene la comparecencia...después de quince minutos de visionado (¡en directo!) el rictus sigue igual. Se atreve a decir que: "...lo que no debemos hacer es volver a las políticas que nos han traído hasta aquí...". Y me pregunto ¿A qué se refiere el señor Presidente? ¿A las que han aplicado en el último año y medio? Una palabra que repite mucho ultimamente: Realidad. Resulta que desde que ha llegado a La Moncloa se ha dado de bruces con la realidad que no es otra que una crisis provocada por un sistema político-financiero que no ha hecho más que poner medios para beneficiar a unos pocos en detrimento de muchos. Ha terminado de parlamentar y sus ojos no se han movido, fijos, mirada al frente, un sólo movimiento de arqueo de la ceja izquierda, no sé si como signo de complicidad con algún periodista afín (seguro que Paco Marhuenda...). El fantasma de Rajoy, pálido, demacrado, desencajado y con sonrisa forzada, a lo Boris Karloff, me asusta tanto que cambio de cadena y me voy a dar un paseo.
 
 


1 comentario:

  1. No ganamos para sustos con tanto espantajo gallego. Arturo Pardos opina que todos los políticos -sin excepción- son mamotretos y que hay que acabar con ellos. Opino ídem. La solución "paseo" es la mejor, me apunto.

    Salud y un abrazo.

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