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viernes, 5 de abril de 2013

Igualdad: Propiedad y Cultura.

De todos es sabido que existen, cada vez más, desigualdades producidas por el hombre y no sólo por la naturaleza. Hay que plantarse para superar o reducir a niveles mínimos tales desigualdades. Además debemos tomar consciencia histórica de que todos los hombres somos iguales en DIGNIDAD. Evidentemente la IGUALDAD ABSOLUTA es metafísica y prácticamente imposible. Existen dos DERECHOS HUMANOS que deben considerarse neurálgicos para la global realización del conjunto de derechos, estos son: EL DERECHO A LA PROPIEDAD y el DERECHO A LA CULTURA.
La Igualdad Económica en un sistema o sociedad donde las desigualdades económicas son profundas es imposible la libertad ni ningún Derecho Humano reconocido. Donde hay una equitativa distribución de la riqueza, podrá pensarse que hay DERECHOS HUMANOS, aunque siempre con una realización y una efectividad limitadas al grado de igualación económica que se de en el sistema.
El Derecho a la PROPIEDAD ha tomado formas diferentes en la historia. La propiedad privada burguesa constituyó un decisivo efecto contra el absolutismo monárquico ya que fue un factor de liberación social que permite a sectores sociales disponer de espacios de autonomía y libertad. En la actualidad hay que poner freno al Poder (económico, sobre todo) y hacer que el individuo disponga de bienes y riqueza según su trabajo.
Podemos colegir que no existirá igualación económica sin una efectiva igualación cultural. Fue KANT el que nos dio la siguiente definición de CULTURA: <...La producción, en un ser racional, de la capacidad para escoger los propios fines en general...>
La CULTURA es la apertura racional del hombre hacia la realidad que le rodea y hacia sí mismo. Ser culto es sinónimo de ser capaz de preguntarse y responderse, es tener conciencia de si y del mundo que le rodea, conocimiento de la pluralidad de bienes y sentidos que tienen la realidad y el hombre mismo en la historia.
La existencia de niveles de igualación cultural permite a los individuos, clases y pueblos ser conscientes de su propia dignidad y de su propia capacidad para construir su destino. Sin cultura el hombre es manejado, explotado y reducido a un "objeto". Ser "culto" implica la posibilidad de decir no a determinadas situaciones o imposiciones.
 

1 comentario:

  1. No puedo estar más de acuerdo. Ahora bien, debe siempre imperar el justo equilibrio entre cultura y ética. La cultura y el arte nos hacen libres.

    Salud y cordiales saludos.

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