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martes, 19 de febrero de 2013

Todo el mundo, alguien, nadie, cualquiera...

<...Había una vez cuatro individuos llamados Todo el Mundo, Alguien, Nadie y Cualquiera. Siempre que había un trabajo que hacer, Todo el Mundo estaba seguro de que Alguien lo haría, Cualquiera podría haberlo hecho, pero Nadie lo hizo. Cuando Nadie lo hizo, Alguien se puso nervioso porque Todo el Mundo tenía el deber de hacerlo. Al final, Todo el Mundo culpó a Alguien cuando Nadie hizo lo que Cualquiera podría haber hecho...>.
 

Estas palabras no son mías, las he copiado del envoltorio de un azucarillo y no sé si son de un autor conocido, pero me nos vienen que ni de perlas para explicar lo que nos está ocurriendo en el país. Todo el mundo hemos confiado en que nuestro voto iba a parar a un partido que representaba y defendía, en el Congreso, nuestros derechos, pero Nadie se preocupaba por ser ciudadano crítico y responsable, dejábamos que otros solucionaran nuestros problemas mientras nosotros mirábamos para otro lado y vivíamos instalados en un estado permanente de bienestar personal. Hay un momento en el que Alguien se da cuenta de que la situación política nacional es insostenible y es cuando comienzan las campañas, a través de las redes, contra los políticos, los banqueros, las grandes fortunas y demás sujetos activos provocadores de la crisis, se hace tan latente y patente que los políticos se siente rodeados y empiezan a plantearse que Todo el mundo puede acabar con ellos. A partir de aquí nos preguntamos si Cualquiera puede ser mejor que los actuales gobernantes y no obtenemos más que una respuesta: es necesario que cedan el poder a otros que no estén marcados por el estigma de la corrupción. Evidentemente hay que regenerar todos y cada uno de los partidos políticos españoles vía reforma de la Ley de Partidos y, consecuentemente, la Ley Orgánica de Régimen Electoral General. Ambas imprescindibles para que el engranaje político vuelva a funcionar sin sometimiento a ningún factor externo. Será entonces cuando Todo el mundo vuelva a confíar en la política y, por ende, en los políticos.

4 comentarios:

  1. Genial apólogo que describe a la perfección la situación política. (Y me temo que no sólo en España)

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  2. Efectivamente...es la política en estado puro !

    Saludos
    Mark de Zabaleta

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  3. Ojalá fuera suficiente con cambiar las leyes. Ojalá...
    Saludos.

    Lo que da de sí el envoltorio de un azucarillo cuando una está inspirada, ¿no?

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  4. La verdad es que está muy bien descrito este batiburrillo que leiste en el azucarillo y que representa lo que esta pasando en el pais actualmente.
    Y al final Nadie hace nada.
    un besote guapa

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