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miércoles, 6 de febrero de 2013

Ley y democracia.

Dijo Dostoiewski: "...Si dios ha muerto, todo está permitido". Parece que con ésta afirmación quería desprenderse de la dependencia divina que el ser humano tenía hasta ese momento. En tiempos de Platón, éste se pronunciaba sobre el ideal de la ausencia de leyes, pero muy pronto se comprueba que es imposible tal ausencia. Los ciudadanos, en la actualidad, nos cuestionamos sobre el verdadero espíritu de las leyes y no encontramos respuesta, atendiendo a las constantes vulneraciones que se producen en el seno de la vida política. Los que han de dar ejemplo de conducta ejemplar son los que se burlan de la ley y contratan carisimos equipos jurídicos para que esto sea posible. Tenemos las herramientas para que la sociedad sea justa, equitativa, distributiva, etc., pero hacemos un uso particular de las mismas. Las reformas legales son necesarias, sobre todo en materia de control político, si no queremos que todo el entramado social se venga abajo. Mal va un país cuando desde hace 34 años tiene que estar repitiendo machaconamente una palabra: DEMOCRACIA. Como dice el refrán: "...dime de qué presumes y te diré de lo que careces...". Los que tienen el poder para hacer cambios para avanzar no están interesados en hacerlo ¿Por qué? Porque sus vidas giran alrededor del "todo vale" siempre que sea en beneficio propio o del partido al que pertenecen. Mientras ésta situación no cambie seguirán diciendo que son demócratas y se llenarán la boca con la palabra mágica: Democracia...¡Son unos malditos hipócritas!.

5 comentarios:

  1. Cierto, parece como si esta banda de filibusteros que nos gobierna pusieran en práctica alguna versión perversa de la frase de Dostowski, ellos tan seguros de que Dios está de su lado. Quizá habría que recordarles la contra-réplica de Lancan a Dostoiewski: “Si Dios ha muerto, nada está permitido”. (Aunque es poco probable que entendieran su justo significado.)

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  2. La hipocresía del PP....podrían llamarse HPP !


    Saludos
    Mark de Zabaleta

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  3. El problema llega cuando ya ni los propios actores se creen sus papeles, recitan sus diálogos al tun tun, se les olvida el texto o se lo inventan sobre la marcha, el decorado amenaza con venirse abajo y el público, enfurecido, exige a gritos que le devuelvan el precio de la entrada.

    Veremos.

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  4. Tontos útiles; quienes detentan realmente el poder se sirven de estos personajes sin escrúpulos como parapeto, son tan estúpidamente soberbios que hasta se creen que son una casta especial, quizás si lo sean, serviles con el verdadero poder que ahora llamamos mercado, y opresores del pueblo necesario para el negocio de esos mercados.¿Alguien vio algo de dignidad en la intervención de el Sr. Lanzuela presidente de la comisión recriminando a Ada Colau la suya?. ¿Y en la de el Sr. Durán Lleida comentando la intervención de Ada?. Francamente el nivel de los políticos que sufrimos está por debajo del betún.

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