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miércoles, 20 de febrero de 2013

350 sin piedad.

350 señores-as reunidos para escenificar un debate que no será más que un paripé, un mero justificar ante la ciudadanía el sueldo que se llevan tan "limpiamente". Voy a comenzar por el final: no saben que harán sobre la situación del país. Los aplausos que dedica cada grupo a su portavoz...¡señorías, mejor los evitan! (es un insulto a la inteligencia). Otra cuestión extremadamente importante: no utilicen el "y tú más", propongan alternativas, aporten ideas. Es fundamental que nosotros, los gobernados, percibamos que se ha acabado el tiempo de la política pasiva, anquilosada. No sean pusilánimes y arriesguen, será la única forma de ganar credibilidad. Contra la arrogante mayoría del gobierno debe haber unión entre el resto de fuerzas políticas, caso contrario seguiremos en el "país del decreto".
Rajoy comienza como un misil tierra-aire, parece que le han puesto una pila de retórica aplicada. Tiene los ojos abiertos de par en par; sus asesores, por fín, se han dado cuenta de que esa es la única forma para evitar los guiños y los tics, su ojo izquierdo va por libre. Se atasca en varias ocasiones, las palabras se le resisten, pero ha leído bien sus apuntes. Cosa que, por otra parte, no debería extrañar, es lo mínimo que se puede exigir de un parlamentario.
Los primeros datos: la cifra del paro ¿Para qué? Si ya sabemos cuántos trabajadores están sin empleo. Me llama la atención el que repita varias veces que el 20-N se le concedió la mayoría para gobernar...Si, somos conscientes de ello. ¡cuánto se arrepentirán sus votantes!. Recuerda que sus propósitos iniciales y sus promesas electorales han tenido que ser rotas para atender a lo que "se han encontrado debajo de las alfombra". Ha cumplido con su deber como  presidente, dice.
Lo que más nos interesaba, por la importancia del tema, es la corrupción y se atreve a decir que "le preocupa la autoestima" del país al respecto y lo que piensen en el exterior. En ese momento se oyen murmullos generalizados, parece que no convence mucho...No nos interesan las palabras, queremos acción contra los corruptos. Leyes que permitan, rápida  y eficazmente, acabar con las prácticas ilegales en la política. Las cuestiones psicológicas se las dejaremos a otros, la autoestima no es cuestión que pueda alegarse como país.
Los parlamentarios del PP se van encantados de haberse conocido y, tras hora y media de discurso, le ponen un sobresaliente a D. Mariano. ¿Qué nota le daríamos nosotros?...Veremos cómo continua.

1 comentario:

  1. Sobre la corrupción: seguramente no sería más que un gesto, (a estas alturas del curso todos sabemos cómo funciona la financiación de los partidos, cómo se consiguen contratos... y otros etcéteras) pero si el señor Rajoy quiere recuperar un mínimo de la crediblidad perdida (eso de que tuvo que traicionar sus promesas electorales para hacer lo que debía suena a cuento chino) debería soltar algún lastre de su gobierno. leáse Mato, Montoro... En fin.

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