k

k

miércoles, 10 de octubre de 2012

Ocaso.

 
 
 
Belleza robada y plasmada en un instantánea. Tantas veces repetimos actos, que sin darnos cuenta son importantes para alguien, que si hacemos calculos nuestro balance nos diría que hemos de repetir más y más veces esos actos, pero de forma consciente y con la certeza de que es algo que no sólo nos beneficia sino que nos hace grandes. En otoño el ocaso de las cosas se me hace más patente, latente, vibrante, desesperante...Esta mañana me levanté muy temprano, al abrir la ventana he visto un amanecer parecido al atardecer de la foto. Lo primero que he pensado es en que no todo es negativo, que la vida tiene muchos colores y matices. El sol sale y se pone cada día independientemente de nuestros deseos, anhelos, preocupaciones y factores externos varios ¿Acabarán con nuestra capacidad de emocionarnos? Hay días en los que pienso que si, que estamos inmunizados y sólo vemos el lado materialista de la vida, el mundo emocional está siendo vencido y queda relegado a un mínimo espacio de nuestro reducto personal.

3 comentarios:

  1. El ocaso de los dioses. Como dices en tu post..., todos los días sale el sol aunque el día amanezca nublado y gris. Por encima de las nubes el sol brilla en todo su esplendor.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  2. El ser humano que es humano de verdad siempre se emocionará aunque intenten pisarnos y machacarnos, al menos eso espero sino será que nos han automatizado, jejeje
    un besote

    ResponderEliminar
  3. Sí, es difícil mantener el equilibrio entre la necesidad de indignarse ante los efectos más perniciosos de la realidad creada por los seres humanos y la de emocionarse ante aquella otra que nos brinda la naturaleza.

    Mi temor es que los primeros acabemos destruyendo a la segunda.

    ResponderEliminar