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martes, 3 de julio de 2012

Un dia cualquiera.


Las caras de los que voy cruzándome muestran ¿Indignación?...No lo tengo claro. Nuestro mundo se reduce a trivialidades subsanables fácilmente y la sencillez está en cualquier pequeño detalle: una chica rubia, esbelta, con cara sonrosada y amable, me habla pausadamente y con una sonrisa de sincera cortesía. Un ciclista octogenario indica con su mano derecha que gira en la próxima calle, su pedalear es armónico, me trasmite seguridad. Un café humeante en taza de colores. Después de una mañana de observación puedo concluir que la conformidad aún está muy presente y, aunque disfrutemos con estas pequeñas cosas, no somos capaces de ir más allá.

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