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miércoles, 4 de julio de 2012

Diferentes.

Un espacio común y reducido para todos, pero una cortinilla hace que se establezcan grandes diferencias. Nada más comenzar el trayecto ya nos dejan claro quien es quien y qué tipo de servicio vamos a recibir. El número que te han asignado marca los límites hasta de las sonrisas y los saludos que te dedican. Diarios de tirada nacional gratuitos, café recién hecho y atención personalizada. Serán noventa minutos de sentirse superior al resto de la masa. Finaliza el viaje y, de nuevo, somos todos iguales. Caminar por interminables pasillos, recogida de maletas y cada uno a su vida. Después me planteo ¿De verdad creemos que todos somos iguales?.


<...Concibo dentro de la especie humana dos formas de desigualdad; una que llamo natural o física, porque está establecida por la naturaleza y que consiste en la diferencia de años, de salud, de fuerza corporal y de cualidades del espíritu o del alma; otra que se puede llamar desigualdad moral o política, porque depende de una cierta convención y está establecida, o al menos autorizada, por el consentimiento de los hombres. Esta última consiste en diferentes privilegios de los que algunos disfrutan en detrimento de los demás, tales como ser más ricos, más honorables, más poderosos que ellos, o incluso hacerse obedecer...>
            Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres. J.J. Rousseau.

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