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miércoles, 6 de junio de 2012

Injuriar y cien años de perdón.

¡Injuria que algo queda! (no reza así el dicho popular, pero no quiero referirme a las calumnias, delito aún más grave ya que el que lo comete está imputando un delito aún a sabiendas de que es una acusación falsa). El art. 208 del Código Penal se regula la figura de la injuria y esta se define como: <...la acción o expresión que lesionan la dignidad de otra persona, menoscabando su fama o atentando contra su propia estimación...>.
¿Cuántos periodistas, políticos, personajes publicos e incluso ciudadanos anónimos comenten éste delito a diario?. ¿Cientos, miles?. No habría más que irse al registro de cualquier juzgado y ver las estadísticas  de las denuncias formuladas por tal figura delictiva, por no hablar de las que quedan sin denunciarse y por tanto impunes.
Hay tanto ejemplos de injurias que se haría preciso un post muy extenso, y no es esa mi intención, sólo dar unas pinceladas al respecto. Se puede hablar de alguien de forma que se diga que es tal o cual cosa, pero de ahí a atentar contra su dignidad, contra su honor o contra su buena imagen va un largo trecho.
¿Hasta dónde se pone el limites a la libertad de expresión?. No todo vale y decir a tiro pasado: "...me he equivocado, su señoría yo no quería ofender..." está muy bien, pero el daño ya está hecho y, a veces, resulta difícil restituir el daño ocasionado. Es por todo esto que debemos ser cautos a la hora de expresar nuestras opiniones. Contar hasta cien y luego hablar...
Dicen que la justicia es lenta, que los procesos se eternizan y yo digo: más lenta sería, aún, si cada uno de nosotros acudiésemos al juzgado a denunciar cada vez que vemos vulnerado nuestro derecho al honor, intimidad y la propia imagen. ¿Por qué los personajes públicos van tan a menudo al juzgado a presentar querellas por injurias?. Porque están bien asesorados y saben que hay muchos casos en los que pueden ganar. Las injurias vertidas sobre una persona han de ser demostradas caso contrario el injuriador será condenado.
¿Qué pasaría si cada ciudadano fuese publicando información injuriosa contra Dívar?, por poner un ejemplo...

1 comentario:

  1. Un gran artículo, y una meditada reflexión !

    Mark de Zabaleta

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