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lunes, 4 de junio de 2012

Carlos Dívar "...Politica, moral y juridicamente intachable..."

Hobbes: "...la moralidad, en la práctica es limitada, personal y subjetiva...".
Kant: "...El deber moral debe cumplirse para uno mismo...". 

A nivel político no vamos a pedir más de lo que le puedan exigir los parlamentarios si es que llega a Septiembre para comparecer ante el Senado o el Congreso (condición que ha impuesto).
 Jurídicamente hablando podríamos ver si se cumplen todos los requisitos de la figura de la malversación de caudales públicos (art. 433 CP), todo apunta a que sí, a que presuntamente se benefició de dinero público para sus escarceos a los hoteles de lujo y a los restaurantes más chic de Marbella (aunque él afirme que no eran de lujo, "sólo eran de 4* y muy normalitos para la zona).
La parte que más me interesa señalar, por lo que implica de hipocresía, es la cuestión moral, En las respuestas dadas a los periodistas remarcó esta palabra ¿Por qué, qué le motivó a hacerlo?. Supongo que, como católico reconocido, tiene muy acentuados los conceptos: Bien/Mal (resulta fácil no hacerlo si se admite que estos emanan de la autoridad divina). Dificilmente se puede racionalizar una conducta para que ésta encaje en el plan preconcebido (por ejemplo: No dimitir bajo ningún concepto) aunque se deforme o se citen de forma errónea las ideas principales, en el caso de los viajes de Dívar se trataría de justificar los gastos realizados bajo la premisa de que eran protocolarios y, siempre, justificados. Subjetivamente hablando, Dívar, piensa y está convencido de que sus actos se adecuan a la recta moral y, como tal, son buenos, pero la moral sólo se entiende como el conjunto de reglas que nos dicen lo que debemos hacer y lo que no a nivel personal, en el reducto intimo y no en las actuaciones públicas y, sobre todo, si se trata de un servidor público aún menos han de tenerse en cuenta las concepciones morales.
Después de todo esto me cabe preguntar ¿Acaso tiene algo que ocultar, algún oscuro secreto?. Si así fuese y es una cuestión personal, intima sólo cabe decir: Sr. Divar ¡Haga con su vida privada lo que le plazca!, personalmente, y creo que todos estarán de acuerdo, lo único que me importa es que la hoja de servicios de un representante de la judicatura sea intachable.
Carlos Dívar estudió Filosofía del Derecho, seguramente aprendió mucho sobre principios filosófico-jurídicos que luego ha ido aplicando a la largo de su carrera como jurista, pero está por demostrar si esos mismos principios sean los que él mismo se  haya auto-impuesto en su vida cotidiana. Me resultó llamativa la postura de Dívar en su comparecencia ante los medios de comunicación,  al afirmar categoricamente que en sus viajes a Marbella actuo  "politica, moral y juridicamente de forma correcta".

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