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viernes, 20 de abril de 2012

Sin perdón.

Te habla y prestas poca atención (estás a lo tuyo, como siempre). Tratas de desviar la conversación hacia una discusión sobre las últimas tendencias de moda primavera-verano (con lo poco que te gustan estos temas). Has visto el catalogo del gran almacén y te cabreas porque no tienes efectivo ¿Efectivo? ¡No tienes nada!. Te dice que ha invertido todos sus ahorros en un aparato, comprado por la teletienda, que le prometieron eliminaría las arrugas o los michelines. Ya se ve con una "tableta" en el estómago y con la cara de un bebé. Pero, le dices, estamos a final de abril, el verano a la vuelta del calendario y no te noto ningún avance. Se ha matriculas en un gim que le han recomendado y que según dicen hace milagros ¿El gimnasio?, le preguntas. Le tomas el pelo, otra vez más, el único milagro es que de dejes comer porquerías y hagas cardiovasculares, porque a este paso no llegas a la playa a lucir modelito de bikini-tanga al más puro estilo brasileña cañón...Tres cafés más tarde te subes por las paredes y estás hasta las narices, de ropa, de dietas, de aparatos, de cremas y de la amiga que hacía siglos no veías. Para reírte un poco le dices ¿Has visto los cabrones del gobierno lo que han hecho con las tasas universitarias?. Te vas a enterar de lo que vale un peine, el master que quieres hacer te lo vas a pagar....¡En especie!. Y ella sigue a lo suyo, llamas al camarero, pagas la cuenta, le das un par de besos y quedas en que la llamarás la semana próxima...Sales por la puerta de la cafetería y haces una cruz con los dedos pulgar e índice, al más puro estilo gitana del Sacromonte:...¡por estás que no me vuelves a ver!. 

1 comentario:

  1. Sucede a menudo...aunque siempre se acaba perdonando !

    Un cordial saludo
    Mark de Zabaleta

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