k

k

lunes, 30 de abril de 2012

Delante del Congreso.

Delante de la puerta principal del Congreso de los Diputados, con la imponente imagen de los leones, el edificio coronado por la bandera ondeando al viento de un cielo madrileño encapotado acabo por preguntarme ¿Realmente los que están dentro nos representan? Me acuerdo de la frase dicha por no sé qué personaje: un optimista es un pesimista bien informado, puede que en mi caso así sea, además de mi natural confianza en que los políticos son, en su mayoría, representates del pueblo soberano. Mi teoría es que en un cesto de 350 piezas de fruta no todas están podridas. Podemos y debemos  (porque las leyes que nos hemos dado así lo disponen....esperemos que por mucho tiempo) criticar, manifestarnos y echar a un gobierno, sea del partido que sea, pero no podemos o no debemos llegar al extremo de la total y absoluta apatía o dejación de nuestras atribuciones como ciudadanos. Las formas políticas, desde que la política se concibe como tal, han ido evolucionando y adaptándose a las necesidades de la sociedad, pero hemos de tener presente que siempre se ha ido hacia adelante y en los casos en los que no ha sido así es cuando el pueblo ha accedido al poder por la fuerza. ¿Vamos o nos dirigimos hacia el retroceso?...
<...Quien llega al principado con ayuda de los poderosos, se mantiene con más dificultad que aquel a quien eleva el pueblo: porque el príncipe se encuentra rodeado por muchos iguales a él, por lo que no puede mandarles ni manejarlos a su albedrío. Pero quien llega al poder con el favor popular, está solo y rodeado por pocos o ninguno que no esté dispuesto a obedecer. Además de lo dicho, no puede satisfacerse honestamente a los magnates sin ofensa de los demás cosa que no ocurre con el pueblo. Porque las intenciones del pueblo son más honestas que las de los grandes, que sólo desean oprimir, mientras que el pueblo no aspira más que a no ser oprimido. Por otra parte, el príncipe nunca puede estar seguro del pueblo, que es multitud, y sí puede estarlo de los nobles, que son pocos...>. "El príncipe". Maquiavelo.

1 comentario:

  1. Muy bueno. "No podemos o no debemos llegar al extremo de la total y absoluta apatía o dejación de nuestras atribuciones como ciudadanos".

    Un saludo

    ResponderEliminar