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domingo, 15 de abril de 2012

Contra los manifestantes.

Artículo 21 de la Constitución Española:
1. Se reconoce el derecho de reunión pacífica y sin armas. El ejercicio de este derecho no necesitará autorización previa.
2. En los casos de reuniones en lugares de tránsito público y manifestaciones se dará comunicación previa a la autoridad, que solo podrá prohibirlas cuando existan razones fundadas de alteración del orden público, con peligro para personas o bienes.
Se empieza por una carga más o menos pacífica. Se continúa con algún que otro porrazo para ir in crescendo hasta darles mano de barniz a los manifestantes. Lo último es detener y poner a disposición judicial a jóvenes estudiantes acusados de poco más que terroristas peligrosos. El Ministerio del Interior junto al de Justicia (Fernández Díaz y Gallardón) están pendientes de llevar al Congreso la reforma de la legislación reguladora del derecho de reunión. Ya lo dije en un post anterior, no van a parar hasta retrotraernos a la Ley de Vagos y Maleantes. Hay que mantener a raya a tanto desahogado que le gusta ir pancarta en mano a protestar por la crisis, la situación económica, los recortes, etc. Los demócratas de toda la vida intentan que las cosas vuelvan siempre al punto de partida, si se avanza un paso ellos retroceden cuatro. No hace falta legislar, ni reformar sobre el derecho a la manifestación, ya hay suficientes artículos en el Código Penal aplicables a todas y una de las posibles conductas delictivas que se puedan dar en el desarrollo de una manifestación. Daños contra las personas, contra el mobiliario urbano, contra inmuebles; atentados contra la autoridad; lesiones...etc. La nueva reforma que pretenden es más una medida disuasoria que preventiva general. Vamos, lo que se suele decir un aviso a navegantes, en éste caso a manifestantes.

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