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miércoles, 14 de marzo de 2012

La gran mentira.

¿Cuántos siglos de inventos? ¿Cuántos avances a nivel tecnológico? ¿Cuántos instrumentos que lo miden todo?. Muchos y variados, pero aún no se ha inventado un método o aparato que mida cuando decimos la verdad o cuando mentimos. Tal vez, el hecho de mentir o no, sea una de las parcelas del comportamiento humano que nos hace ser más vulnerables o ...¿libres?. Si analizamos los colectivos sociales y vemos cómo se desarrollan en su hábitat natural podemos comprobar que la especie o casta política es la más proclive a mentir. Lo hacen sin ningún tipo de rubor, con premeditación y descaradamente. Lo malo de la mentira política es que afecta a todos y lo peor es que nos hemos acostumbrado a las grandes mentiras o manipulaciones. Si un político (sea del partido que sea) nos promete, en campaña, que no subirá los impuestos, no bajará las pensiones, cumplirá con las previsiones económicas, etc..nos lo creemos y vamos tan convencidos al colegio electoral y depositamos la papeleta en la urna con la convicción de haber cumplido con nuestro derecho constitucional de elegir representantes de la nación. Tras un par de meses de mandato nos damos cuenta de que la gran mentira se está llevando a cabo delante de nuestras narices y contemplamos cómo el estado social se derrumba sin hacer nada. Hay una historia que me viene a la cabeza que bien podría servir como ejemplo de la facilidad que tienen los políticos para mentirnos. El caso es el de "The Jack-roller", un chico especialista en pequeños hurtos, que incluía entre sus victimas a personas borrachas y eran, pues, víctimas fáciles. Eso somos los votantes, unos "borrachos" que no nos percatamos de cómo, cuánto y hasta dónde nos mienten nuestros políticos ¿O sí?....

2 comentarios:

  1. El votante carece de memoria, al contrario que el político. El votante, para desgracia suya y la de sus conciudadanos vota con las vísceras y las mentiras no las ve venir, o son culpa de otros.

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  2. Como ya he traído en otras ocasiones, encaja la reflexión de Alberto Moravia..."Curiosamente los votantes no se sienten responsables de los fracasos del gobierno que han votado"...

    Un cordial saludo
    Mark de Zabaleta

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